(Columna radial presentada en el programa radial “Ricópolis”, órgano de difusión radiofónica de la Agrupación 30 de Noviembre, emitida por Radio Plus (Provincia de Misiones), el viernes 11 de diciembre de 2020)
¿Qué es lo que define a una posición colectiva sobre un tema caliente como El Aborto? Tal vez no sea la combinación de posiciones individuales, o el consenso sobre una posición conjunta, al estilo de un comunicado. Cuando se discuten temas tan movilizadores para una sociedad, la significación de lo que se dice ya está establecida de antemano. Al igual que las posiciones, las cuales ya están tomadas de antemano: no importa lo que digas, tu conferencia o tu labia: las cartas ya están echadas. Por eso importan las propuestas discursivas que abren, que desafían, incluso que confunden. En contra del aborto y de su penalización. Qué importante es la posición que no piensa tanto en uno mismo o en quiénes se enojarán con lo que se dice. Qué valioso es que nos parezca secundario si uno queda bien o mal parado en tal o cual sector social. Qué digno es pronunciarse sobre un tema sin especular con los votos. Porque lo importante no es uno y su satisfacción ideológica, sino lo común, lo de todos: contribuir con el pensar y sentir de una comunidad. Y cuando hay un tema tan enrevesado, animarse a sentir y pensar otra cosa, aunque sea peligroso salirse de las dualidades de una sociedad polarizada.
Creemos entonces que una posición política y cultural sobre la despenalización del aborto no es la sumatoria de lo que cada uno piensa desde lo personal o desde su espectro ideológico: es la “lectura” o interpretación que se hace de la relación entre lo que significa lo que uno dice, y lo que la gente ya piensa de aquello sobre lo cual uno se pronuncia.
Por otra parte, ¿por qué obligarnos a optar por uno de los dos polos? Si lo que está mal cuajado es la guerra entre posiciones irreconciliables… La discusión ya está embrujada: no penalizar a quien decide hacerlo (libertades individuales), lo cual hace descender los precios de esa intervención clínica, pero no dejar de decir que abortar es horrible. Sí pasa algo con el aborto: las huellas quedan en el sentir profundo de quienes lo protagonizan. Lo más sagrado que tenemos es la vida. Pero todas las vidas: la de los niños marginados también, niñas marginadas cuyas vidas no les importa a nadie. Todas las vidas, no sólo las vidas de 8 o 10 semanas de gestación. Y la Vida de un niño de orfanato que nadie quiere adoptar también. Todas las vidas: la vida animal y vegetal. La tierra: aquello que nos da Vida.
Por eso lo peor de este fenómeno es la HIPOCRESÍA. Sea cual fuera la posición que tengamos, lo peor es la hipocresía. Si tanto te conmueve el “asesinato” de un “niño por nacer”, bueno: hagamos también algo por los niños ya nacidos que están sufiriendo un calvario que les duele mucho: y duele mismo. Dentro y fuera de los orfanatos hay algo que no anda bien: niños y niñas al espiedo cruel del desamor.
Encontremos juntos una solución. Sin juzgar, sin insultar. Y como dijo El Cristo: El que esté libre de culpa, que arroje la primera piedra.