El nuevo intendente de Puerto Rico y su grupo político asumen el gobierno municipal con la legitimidad de haber sido electos por su pueblo con una contundente victoria. La magnitud de ese desempeño electoral estuvo acompañado por importantes propuestas para la ciudad. Propuestas ambiciosas. Y Puerto Rico merece, sin dudas, una proyección más ambiciosa que la actual. Pero para concretar esas promesas se necesitará del acompañamiento ciudadano. Está en la destreza política reencantar el carácter cívico de la ciudadanía. Y está en la ciudadanía dejarse entusiasmar por los proyectos colectivos de las instituciones (municipalidad, cooperativas, escuelas, clubes, iglesias, etcétera).
Se necesitará el acompañamiento del pueblo porque, además de la plataforma electoral, creemos que el principal sentido político del Centenario está en el futuro. Y el futuro se situará en el medio de una situación de mucha inestabilidad y agresividad social. Pensar en el futuro colectivamente, o contribuir política e institucionalmente a que la ciudad piense colectivamente su futuro. Un símbolo de esto parece ser el hecho de asumir el gobierno municipal inmediatamente después de los festejos por el aniversario número cien.
La política es siempre una invitación a ser de una u otra manera. Propuestas para que los ciudadanos se comporten de una forma u otra. Cada acción y cada discurso importan en el proceso de formación constante de lo que somos y de lo que queremos ser, la reconstrucción permanente de nuestra identidad. Creemos que para enfrentar las dificultades presentes y futuras es necesario construir una identidad puertorriqueña abarcativa, plural. Es tarea de la política (de todos los sectores, no sólo el oficial) asumir la construcción de esa identidad diversa pero también igualitaria. Y esto será muy difícil de conseguir mínimamente si el sentimiento positivo de comunidad no es alentado por la política que lleven adelante quienes dirigen las instituciones locales.
Una identidad que asuma el mandato fundacional del sacrificio y del progreso de los pioneros, pero que vaya más allá de ese pasado noble y admirable. Una identidad que siga recuperando la idea de que el trabajo serio y responsable es el principal aporte que los ciudadanos hacen a la comunidad. Pero que vaya más allá de eso. Los próximos años necesitarán integrar en el “ser puertoriqueño” un montón de otros valores que afortunadamente abundan en nuestra comunidad. Sólo por mencionar algunos entre muchos otros: la devoción por el conocimiento, el respeto de las diferencias, la tolerancia en el espacio público, la convicción de que estudiar es importante, y el deseo de que el bienestar sea general y no sólo de unos pocos.
En definitiva, los tiempos que vienen necesitarán de esos rasgos de nuestra cultura. Para alimentar una identidad abarcativa de todas las diferencias. Una identidad en la que quedamos todos.
Puerto Rico, 11 de diciembre de 2019 – Agrupación 30 de Noviembre